Traje de hombre

El traje moderno no apareció hasta mediados del siglo XIX, pero los orígenes de su forma se pueden remontar a la revolución en el vestido masculino fijado por Carlos II, rey de Gran Bretaña en los años 1660. Carlos, después del ejemplo de la corte de Luis XIV en Versalles que decretó en 1666 que en la corte, los hombres tenían que usar una capa larga o chaqueta, un chaleco, un pañuelo (antepasado de la corbata moderna) una peluca y los pantalones recogidos en la rodilla, así como un sombrero para el exterior. 
El traje de novio durante varios siglos y hasta mediados del pasado consistía en un traje de calle, puesto que las economías familiares no permitían tener varios trajes y mucho menos, uno para ceremonia para uso de un solo día. 

Generalmente era cruzado y lo que le diferenciaba como atuendo de ceremonia eran los complementos como el chaleco, los gemelos, la camisa de puño doble o el corbatón lo que le conferían la categoría de una traje para ceremonia.
Aunque es difícil ver el origen de la forma moderna del traje de ejecutivo en el elaborado y coloreado vestido de la corte del siglo XVII, el patrón básico ha sobrevivido por más de cuatrocientos años con algunos ajustes, a pesar de el abandono de pelucas y de pantalones por la rodilla después de la revolución francesa; el auge de la sastrería británica, que utilizó el vapor, la presión, el acolchado y almidonado para moldear la tela de lana al cuerpo; la invención de la corbata moderna a fines del siglo XIX; y la desaparición gradual de chalecos y de sombreros durante los pasados cincuenta años.
Lo que llamamos traje moderno fue originariamente una innovación inglesa del siglo XIX en la indumentaria. 
Originariamente se llamó traje de salón y era usado solamente en el campo y en la playa. El traje del salón se convirtió cada vez más en una forma ocasional de vestido llegándose a reservar solamente para las actividades recreativas.
El traje de salón fue usado cada vez más extensamente a fines del siglo XIX como prenda de día ocasional para la ciudad hasta que comenzó a convertirse en una alternativa aceptable al conjunto de mañana como prenda para la ciudad a comienzos del siglo XX. 
Mientras, el traje de salón llegó a ser cada vez más popular, de modo que incluso los hombres más humildes tenían por lo menos un conjunto para llevar el domingo a la iglesia.
El chaleco fue usado regularmente con el traje hasta la Segunda Guerra Mundial.
El traje de novio habitualmente se compone de:
  • Levita o americana fundamentalmente en negro, azul marino, gris perla y gris marengo, incluso el blanco y el marfil. 
  • Pantalón del mismo tejido que la parte superior o a contraste, según el estilo y personalidad del novio.
  • Camisa de puño doble con cuello spread o wing tip.
  • Chaleco del mismo tejido (monocolor) o a contraste, en colores lisos, brocados o bordados.
  • Gemelos.
  • Prenda de cuello: corbata, corbatón, rocheu o pajarita.
  • Zapatos habitualmente negros y de cordón, pero también admite otros tipos.
  • Tirantes.
  • Alfiler de corbata.
  • Pañuelo de bolsillo.
  • Reloj de bolsillo.
En cuanto a los colores: un traje azul marino se visten independientemente sea mañana o tarde, aunque siempre es mejor reservar este color para la tarde-noche.

El azul marino resulta tan fácil de vestir que permite ser combinado con camisas y corbatas de prácticamente cualquier color y diseño.
Para la mañana, el gris es el color más apropiado. Los trajes negros o gris marengo debemos reservarlos para la noche.
Desde mi punto de vista, vestir chaleco no sólo demuestra carácter y personalidad sino, también aporta abrigo en los meses fríos del año y disimula el estómago (si se tiene).
Lo que debemos tener en cuenta en nuestro traje

-Largo. La chaqueta debe cubrir el asiento de los pantalones, pero su largo no debe bajar más allá del nudillo del dedo pulgar cuando el hombre se para con brazos normalmente caídos a los lados.
-Cuello. Debe ajustar perfectamente, tanto detrás como a los lados, sin formar bolsas, arrugas o protuberancias.
-Espalda. Su ajuste debe ser natural y suavemente. Es importante que no se formen bolsas ni arrugas en la línea donde el cuello se une al cuerpo de la chaqueta.
-Largo de mangas. Los puños de la camisa deben sobresalir entre 1,25 cm y 1,75 cm.
-Solapas. Deben quedar planas en la zona donde se doblan para formar el cuello de la chaqueta, desde donde descienden suavemente hasta la altura del primer botón. No han de verse, pues, levantadas ni abultadas.
-Cintura. La chaqueta, a la altura de la cintura, debe caer naturalmente, sin levantarse mucho y sin formar arrugas.
-Abotonadura. El traje más elegante es el cruzado pero si optamos por un traje recto, debemos inclinarnos por dos botones. Sin embargo, si se trata de un traje de novio, lo más acertado es de un sólo botón.
-Aberturas. Las clásicas son dos aberturas posteriores a cada lado de la cadera. Para trajes de ceremonia, lo habitual es que lleven una sola abertura central y un solo botón.
Pantalón.
-Ajuste. Ya se usen con cinturón o con tirantes, los pantalones deben descansar sobre el hueso de la cadera. Lo importante es que tengan un buen ajuste en el asiento: ni tan flojos que formen bolsas ni tan ceñidos que marquen exageradamente los glúteos. Si los pantalones quedan bien, tampoco formaran bolsa ni pliegues en la entrepierna. Actualmente no están en tendencia los pantalones con pinzas.
-Largo. Deben tocar, por lo menos, la parte superior del zapato. Puede llevarse con bajos o sin estos. Muchos pantalones sin bajos pueden tener un corte angular, de modo que resulten por detrás un poquito más largos que por delante.
-Tipos. Recto, cruzado o asimétrico. En el chaleco recto no debemos abrochar el último botón, mientras que en los otros dos, debemos abrochar todos los botones.
La tendencia marcada por Ottavio Nuccio Gala para los trajes de novio 2015 ya sea traje, esmoquin o chaqué pasa por los tejidos diplomáticos, príncipe de gales y ojo de perdiz.